Todavía es de noche cuando paso por la calle de la radio. Es una calle recta, importante de un pueblo pequeño. La puerta de la radio está cerrada, tampoco hay luz dentro. Me acerco a la ventana del estudio que da a la calle y me quedo un rato allí parado, escuchando el viento y los primeros pájaros del día. Pienso en el interior de esa casa entrañable que tan bien conozco. Aquí fuera, el silencio; ahí dentro, gracias a los avances de latécnica, el que sintonice la frecuencia de siempre, se encontrará algo que le acompañe. Hace años con esta estampa, sabría que la radio no estaba emitiendo. Como mucho, al poner la frecuencia de siempre, escucharía silencio.
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