En recuerdo a Saramago

Dijo el gran José Saramago, que mientras existan las fábricas de armas, existirán las guerras, hay que probar su eficacia. Recordaba estas palabras no hace mucho, al escuchar que se cumplían mil días de guerra en Ucrania. Esa guerra caprichosa iniciada por Rusia, y la otra guerra eterna de Israel porque en un libro muy antiguo se dijo, que esas tierras eran el reino de los judíos. Están haciendo, lo mismo que otros condenaron hiciesen con ellos. Si dios existiera, no creo le gustase asesinaran en su nombre.

Antes de irme más por las ramas, retorno a José Saramago, con este bonito fragmento de “el hombre duplicado”.

«Llamame cuando quieras
cuando te apetezca,
pero no como alguien que se siente obligado a hacerlo, esto no sería bueno ni para ti ni para mí.
A veces me pongo a imaginar lo maravilloso que sería que me llamaras sólo porque sí, simplemente como alguien que tenía sed y fue a beber un vaso de agua,
pero ya sé que sería pedir demasiado,
conmigo nunca tendrás que fingir una sed que no sientes”

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