Fue uno de los días más tristes de mi vida

Hay que remontarse a un 19 de diciembre, como hoy, pero del año 2009, por suerte o por desgracia, han pasado 15 años. Empezó a llover aquel día y no paró hasta marzo. No pasaba por un buen momento en mi vida, y no lo afrontaba de la mejor forma. Pero la realidad, como la naturaleza, encuentran la forma necesaria de que las mires a la cara. Sufrí una bofetada, un duro golpe de realidad más que necesario que me sirvió para enfrentar la grave situación de una puñetera vez.

Poco contacto guardo con las personas con las que pasé aquellas horas. Nada particular, las personas vamos y venimos, salimos y entramos, subimos o bajamos en diferentes estaciones. Si me reencuentro con ellos, será con cariño y sin rencores ni historias tóxicas. Es quizás, de lo poco bonito que tuvo aquella fatídica jornada; la compañía. Es hermoso después de todo, encontrar un bonito recuerdo en algo donde destaca tanta crudeza.

Al despertar esta mañana, podría haber decidido dejar por razones de triste aniversario, el día en blanco, o casi, y hacer sólo lo preciso, para dedicarme por completo a revolcarme en mi pena, con motivo de una fecha redonda. Pues mira no, hay un ejercicio que me encanta hacer en estos casos. Volver la vista atrás y mirar donde estaba por aquellas, y donde estoy ahora. De momento, es un ejercicio bonito porque no me van tan mal las cosas. He seguido adelante como un día más y hoy, ha salido todo a pedir de boca. De estas veces que los semáforos se ponen en verde justo cuando llegas para cruzar, o el autobus tarda un suspiro en asomar por la parada. Como le he dicho a un amigo cuando nos hemos encontrado en la esquina de mi calle: “que suerte estoy teniendo hoy de encontrarme con tantas personas interesantes”. Personas con agradable conversación que te dejan muy buenas sensaciones por un buen rato. Un motivo más, aparte de las buenas notas que ha traído mi hijo mayor, sus bonitas conversaciones o las risas y juegos con mi pequeño, para querer seguir sumando y reponer fuerzas porque mañana, llega en un rato.

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