Las lágrimas del mesías

Hace unas horas, se escribió en la historia del fútbol, ese deporte que parece ancestral, pero que lleva con nosotros poco más de un siglo, una página que podría llevar un título que recuerda mucho a un pasaje bíblico del antiguo testamento: “las lágrimas del Mesías”. Vemos hoy en las portadas de la prensa del país perdedor de este partido histórico, titulares como: Argentina perdió de pie”, o España macnífico campeón”. Campeón por derecho diría yo. No le funcionó a los argentos, esa táctica del padre de echarse la siesta, y levantarse de la cama de vez en cuando para imponer esa autoridad histórica de la que presumen. El fútbol nos demuestra que lo que damos por hecho en la vida, puede cambiar en lo que dura un ratito de felicidad con la familia que tu eliges. España en un mes, ha mandado a casa al Cristiano y su banda, a la Francia que iba de favorita o a la Bélgica que no lo puso fácil. Ha roto el sueño de Mesi, que aunque parece más joven, ya va entrando en la puretaz y pensaba terminaría con broche de oro su ciclo de jugador mundialista. Encima, con el país que lo acogió y donde juega el equipo que lo hizo grande. Empezó el mundial para España con Cabo Verde, un partido decepcionante que pareció un preparatorio; ahora vemos que no es como se empieza. Muchos españoles, con ese complejo de inferioridad que parece llevamos en los genes, pensábamos, teniendo demasiado presente el pasado, que nuestra segunda estrella tardaría más en llegar. Luis de la Fuente, Ferrán Torres, el que nos llevó a la gloria en el minuto 106, Pedro el de Don Benito o Fabián, el que después de tantos años fuera sigue hablando como un auténtico palaciego, iban con otra idea mejor en la cabeza y no se dejaron contaminar. Con tesón, constancia, trabajo y humildad, todo se consigue, y da más motivos para celebrarlo. No lo pusieron fácil, fue un partido de muchos porqués pero lo conseguimos. No sé cuánto tardará en llegar la tercera. Lo mismo tarda tanto o más que en llegar la otra tercera, la República a nuestro país, no sé si el que Arabia Saudí o la Premier inglesa, pongan tanto dinero en jugadores españoles haya tenido que ver en todo esto. Pero hoy me quedo con que España en fútbol es campeona del mundo, y que desde anoche vivimos un maravilloso ratito de felicidad. Lo que la política se empeña en separar, lo ha unido un balón de fútbol. No quiero terminar sin hacer un guiño a los argentinos que tuvieron que dejar su tierra y hoy andan por aquí, aprovechando una nueva oportunidad. Quizá su pena, duele un poquito menos.

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